Opinión

Carta abierta a Julio De Vido

Columna publicada en Clarín el sábado 18 de junio de 2016

El 18 de mayo, en la Cámara de Diputados, presenté una “cuestión de privilegio” para pedir que me priven de los “fueros”, de esos anacrónicos privilegios que tenemos los legisladores.
Acto seguido lo invité al diputado Julio De Vido a hacer lo mismo. Expliqué que esos privilegios, nacidos para proteger la libre actuación política, tienen hoy como función real obstaculizar, sino impedir, investigaciones judiciales relacionadas con los gigantescos casos de corrupción que lo involucran, y cuyo rostro más reciente está hoy en los millones de dólares que su “mano derecha”, bizarramente, intentaba ocultar en un “monasterio privado”; y su rastro documental lo vemos en el impúdico crecimiento patrimonial de los “jefes Kirchner” y las muy rentables operaciones de sus hoteles.
De Vido no aceptó aún mi invitación y aquí yo se la reitero.
Si tuviese un resto de dignidad la aceptaría; y, de esa manera, le ahorraría a sus compañeros de bloque honestos -que algunos hay- la notoria incomodidad que les causa el tener que hacerle un desdoroso e ilegítimo “aguante solidario” por el cual van quedando, irrevocablemente, “…en el mismo lodo, todos manoseaos…”

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