Cultura y medios

El Fondo de Fomento Cinematográfico (FFC) -lo que lo ha lesionado y la amenaza actual-

I.- Introducción al FFC.-

El Fondo de Fomento Cinematográfico cuya integración, destino y administración está regulado por la Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica Nacional N° 17.741 (conocida como “Ley de Cine”- en adelante “LC”) en sus artículos 21, 24 y 3° respectivamente.

Su destino es el fomento de la producción cinematográfica nacional de acuerdo con las precisas disposiciones de la ley. Sus más importantes posibilidades en relación a la producción son los créditos a productoras, otorgados para la realización de películas, los subsidios a las películas terminadas, y las producciones en coparticipación.

No es menor el apoyo a la participación de películas en festivales y a otros destinos de esos recursos especificados en el Art. 24 de la LC.

 

II.- Necesidad del FFC.-

 

2.1.- Una forma de compensar el dumping de las majors

El régimen de fomento en general a la producción que la ley brinda y el de los subsidios generados por la exhibición en salas y por la exhibición en “otros medios” o “medios electrónicos” es el necesario sistema mediante el cual se intenta compensar, en algún grado, la desigual y desleal competencia que presenta la presencia de las películas de grandes productoras norteamericanas (las "majors") en nuestro mercado.

La comercialización de esas producciones produce un efecto de análogas características y consecuencias económicas a las que produce el dumping, que está prohibido por el tratado de la Organización Mundial del Comercio (OMC, anteriormente el "General Agriment of Trade and Taxs" o GATT).

El dumping consiste en poner en competencia en el mercado un producto cuyo precio no está en proporción con su costo de producción, siendo igual o más bajo que el de otros productos destinados a los mismos consumidores, cuando en razón de los diferentes costos de producción el precio de los mismos deberían guardar una proporción diferencial análoga.

Las normas relativas a los productos de tipo cultural como lo son las películas no permiten imponer esos precios diferenciales y así nos encontramos con que las películas de las majors llegan a nuestro mercado prácticamente a “costo cero” porque ese costo ya fue amortizado además de gozar de una instalación mediática previa a su estreno que puede llegar a superar el costo de producción de las mismas, algo que, en nuestra producción, es totalmente impensable.

Así resulta que el introducir en la oferta de espectáculos cinematográfico la exhibición de las grandes producciones, cuyo costo asciende a cientos de millones de dólares al mismo precio que las producciones locales con costos que habitualmente su actual “costo medio”, según el criterio del Incaa apenas supera los U$S 500.000,00 configura cierto tipo de competencia análoga al dumping situación que no soportaría ningún producto de producción nacional.

Si a ello se agrega el injusto -y a mi juicio irregular- procedimiento mediante el cual se introducen las películas extranjeras en nuestro mercado, entonces resulta que la única forma de restablecer, en alguna medida, las condiciones que hagan posible la existencia del cine nacional consiste en un apoyo económico como el que esta ley establece o análogo al mismo.

 

2.2.- La necesaria protección contra el “fundamentalismo” de mercado.-

Me sorprendió que nada menos que un financista y discípulo de Karl Popper, George Soros, viera a alertar sobre los peligros de la ideología que denomina “fundamentalismo de mercado” (en su libro “La Crisis del Capitalismo Global”).

Con el libro de Soros sucede algo análogo a lo que sucede con el libro “Teoría de la Clase Ociosa” de T. Veblen, en la medida en que ambos autores denuncian la peligrosa patología del sistema a partir de análisis conceptuales que son compatibles con el paradigma gnoseológico del propio sistema. No se trata en ambos casos de teóricos que aplican análisis extraños a la lógica del sistema para denunciar sus peligros y patologías, sino se trata de defensores de los principios generales del sistema que tienen la lucidez y la honestidad para advertirnos sobre el daño que el funcionamiento de ese sistema produce.

En el caso de Soros el hecho de haber ganado una suma superior a los dos mil millones de dólares administrando fondos de inversión y aplicando a su negocio las reglas del “falsacionismo crítico” de Popper, le brinda una curiosa y especial “autoridad” en materia de capitalismo práctico.

Dice Soros “...Creo que los fracasos del mecanismo del mercado son insignificantes en comparación con el fracaso de lo que llamo el sector no mercado de la sociedad...” y “...Cuando hablo de del sector no mercado me refiero a los intereses colectivos de la sociedad, los valores sociales que no se expresan a través de los mercados...”

Y agrega más adelante: “...Una de las cuestiones fundamentales que deseo abordar en este libro es cómo los valores del mercado penetran en áreas de la sociedad a las que no pertenecen propiamente.”

“Los valores que la teoría económica dan por sentados suponen siempre una elección entre alternativas: tanto de una cosa puede equipararse a tanto de otra. La idea de que algunos valores pueden no ser negociables no se reconocen o, más exactamente, tales valores se excluyen del ámbito de la economía”. Estos valores “...no deberían ignorarse al decidirse sobre cuestiones distintas del precio de mercado. Cómo debe organizarse la sociedad, cómo debe vivir la gente su vida: estas cuestiones no deberían responderse sobre la base de los valores de mercado...”.-

 

2.3.- Cine, identidad y cultura: síntesis.-

Nuestro cine narra y expresa nuestra identidad, y ello es un fenómeno cultural, y no un mero “entretenimiento”.

La cultura propia configura una modalidad concreta del ‘ser-en-el- mundo’ y del ‘ser-con los otros’. En este sentido la cultura configura un ’existenciario’ en la terminología heideggeriana y, por ello, limitarla o crear las condiciones para su desaparición, es un ataque la sociedad que la produce y que se ve expresada por ella.

Por todo lo dicho tenemos que tener en claro que si perdemos nuestro cine perdemos una dimensión de nuestra cultura y, con ello perdemos una dimensión significativa de nuestra identidad.

Y no tendremos cine sin el apoyo del Estado, que proteja a nuestra producción de las deformaciones del dumping, la prepotencia de las majors y el daño que las reglas del mercado hacen cuando invaden esferas que no le son propias.

Todos los países que tienen cine, y cuyo mercado interno no le permite su auto financiación TIENEN SÓLIDOS SISTEMAS DE APOYO FINANCIERO A SU PRODUCCIÓN, tal como lo son el caso de Francia, España, Italia, Alemania, Brasil, etc. Sin ese apoyo económico NO tendríamos cine.

Por todo ello el defender el Fondo de Fomento Cinematográfico es y ha sido una tarea crucial de los que defendemos nuestra identidad cultural.

 

3.- Origen y naturaleza de los fondos que ingresan al FFC.-

La ley de FOMENTO DE LA ACTIVIDAD CINEMATOGRAFICA NACIONAL (N° 17.741, t.o. Decreto 1248/2001, llamada “Ley de Cine” en adelante “LC”) establece el origen de los recursos que integran el FFC.

FONDO DE FOMENTO CINEMATOGRÁFICO 

Art.21. — El Fondo de Fomento Cinematográfico, cuya administración estará a cargo del INSTITUTO NACIONAL DE CINE Y ARTES AUDIOVISUALES, se integrará:

a) con un impuesto equivalente al 10% aplicable sobre el precio básico de toda localidad o boleto entregado gratuita u onerosamente para presenciar espectáculos cinematográficos en todo el país, cualquiera sea el ámbito donde se realicen…

b) con un impuesto equivalente al 10% aplicable sobre el precio de venta o locación de todo tipo de videograma grabado, destinado a su exhibición pública o privada, cualquiera fuere su género…

c) con el 25% del total de las sumas efectivamente percibidas por el COMFER (después fue “Afsca” y hoy es “Enacom”, nota-jr) en concepto de gravamen creado por el artículo 75, incisos a) y d), de la Ley Nº 22.285.

 

Este artículo prevé otros ingresos, tales como “legados y donaciones”, las multas que aplique, etc, pero que, en los hechos carecen de toda significación en las necesidades económicas que atiende el Incaa.

El gravamen al cual hace referencia el inc. “c”, que estaba previsto originariamente en la ley 22.285, fue regulado por la Ley de Medios Audiovisuales (26.522) cuyo artículo 13 prevé que esa entidad debe recaudar: “a) El gravamen que deben pagar los licenciatarios y demás titulares de servicios de comunicación audiovisual;” y el mismo debe calcularse sobre el “…monto de la facturación bruta correspondiente a la comercialización de publicidad tradicional y no tradicional, programas, señales, contenidos, abonos y todo otro concepto derivado de la explotación de estos servicios….” (Art. 9).

Sobre el monto de esa facturación bruta lo que deben pagar los licenciatarios depende del área que cubren (lo que define la “Categoría”) y la potencia de sus transmisores, de acuerdo a los siguientes criterios:

Categorías:

A: servicios con área de prestación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; B: servicios con área de prestación en ciudades con 600.000 o más habitantes; C: servicios con área de prestación en ciudades con menos de 600.000 habitantes; D: servicios con área de prestación en ciudades con menos de 100.000 habitantes.

Porcientos a pagar:

a) Televisión abierta, media y alta potencia:

Categoría A 5%, Categoría B 3,5%, Categoría C 2,5%, Categoría D 2%

b) Radiodifusión sonora AM Categoría A 2,5%, Categoría B 1,5%,Categoría C 1%; Categoría D 0,5%. FM: Categoría A 2,5%, Categoría B 2%, Categoría C 1,5%, Categoría D 1%

c) Televisión abierta y radio AM/FM de baja potencia.

Categoría A y B 2%, Categoría C y D 1%

d) Servicios satelitales por suscripción 5%.

e) Servicios no satelitales por suscripción.

Categoría A 5%, Categoría B 3,5%, Categoría C 2,5%, Categoría D 2%

f) Señales: Extranjeras 5%, Nacionales 3%.

Por su parte el Art. 97 de esta ley, en concordancia con lo dispuesto por la LC, establece “---La AFIP destinará los fondos recaudados de la siguiente forma: a) El 25% del total recaudado será asignado al INCAA. Este monto no podrá ser inferior al 40% del total recaudado en virtud de los incisos a), d) y e) del apartado II del artículo 96. No puede ser asignado al Incaa un monto menor al recibido en virtud del decreto 2278/2002 a la fecha de promulgación de la presente ley;”1

 

4.- El primer saqueo a los fondos del cine en beneficio de la televisión.-

El proceso de vaciamiento del Fondo de Fomento Cinematográfico para destinarlo a la producción televisiva, contrariando la letra expresa de la Ley de Cine, comenzó en el 2010 con el Decreto 1225/10, reglamentario de la ley Nº 26.522 cuyo Art. 97, ilegalmente, se estableció:

“Inc. a) El INCAA deberá destinar un porcentaje no inferior al 25% de los fondos que se le asignan por el inciso a) del artículo 97 de la Ley N° 26.522 a los fines de la promoción de la producción de contenidos para televisión y también créditos para su producción y/o subsidios…”2

En ningún lugar del mundo se le saca recursos a la producción de cine para pagarle a la televisión programas o “contenidos de programas” como dice el eufemismo para intentar –inútilmente- ocultar la ilegalidad cometida.

 

5.- El “huevo de la serpiente”: la Ley “Argentina Digital”

El huevo de la serpiente que comenzó a amenazar seria y objetivamente a la integridad del Fondo de Fomento apareció en la Ley Argentina Digital (27087), que fue promulgada en diciembre del 2014 y sancionada a partir de un proyecto del Poder Ejecutivo Nacional3. En ella se prevé el otorgar licencias para emisoras y señales de televisión sin imponerles el pago del gravamen cuyo 25 % hoy se destina al cine.

 

6.- Una vuelta de tuerca: el DNU 267/16 y el “anteproyecto misterioso”

Mediante el decreto de Necesidad y Urgencia N° 267/15 se creó “la Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma… de las Leyes Nros. 26.522 y 27.078” que es denominada “ley de convergencia” porque en su texto “convergen” ambas leyes, la Ley de Medios y la Ley Argentina Digital.

Esa Comisión, según formales palabras del Ministro Aguad, expresadas en una reciente resolución, ya ha “…ha dado cumplimiento a su cometido…” (Res. N° 601/17 MC del 28/03/17), y el texto elaborado está siendo sometido a “consultas”, pero hasta hoy no se ha hecho público el texto, ni consultado con las entidades del sector cinematográfico, a pesar de que no hay norma alguna que lo califique ni de reservado ni de secreto.

Por esa inexplicable reserva sospechamos que, en materia de lo que los licenciatarios de servicios televisivos deben pagar, tenemos derecho a sospechar el anteproyecto transita por la misma senda que la ley Argentina Digital.

El Ministro Aguad, y los integrantes de esa comisión incentivan esa sospecha al mantener en secreto un texto que la opinión pública y las entidades del cine ya debería conocer.

La responsabilidad de no difundir ese texto hoy recae en:

El ministro Oscar Aguad y los integrantes de esa comisión:

  • Héctor HUICI,
  • Andrés GIL DOMÍNGUEZ,
  • Henoch AGUIAR,
  • Santiago KOVADLOFF,
  • Alejandro PEREYRA y
  • Silvana GIUDICI.

1 Nótese que esos aportes al FFC surgen de gravámenes” o “impuestos” y me parece prudente el negar esta realidad con la sana intención de defender nuestro cine, porque las nobles causas no pueden ser defendidas con argumentos que son muy débiles por no ser verdaderos.

2 Yo impugné formalmente este decreto ante la Presidencia de la Nación – Incaa, muy solitariamente en el intento y sin suerte en el resultado…

3 Esta ley fue aprobada con los exclusivos votos del oficialismo de entonces toda vez que la oposición votó en contra.

JoomShaper